Para lograr crecimientos del PIB por encima de 4% o 5%, es necesario potenciar la tracción que el sector energético le brinda a la economía, si eso no sucede, la involución sería inevitable.

Como todos los años para el aniversario del periódico La República se realiza una gran encuesta entre 200 altos ejecutivos de las empresas que operan en el país, se entrevista a gerentes, presidentes y, por supuesto, socios e inversionistas, sobre quién debe ser distinguido bajo el rótulo de Empresario del Año, así desde hace 17 años.

En esta ocasión, el nombre de Felipe Bayón ha sido el merecedor para ser destacada la gestión que desempeña desde hace solo tres años, tiempo suficiente para llevar a la empresa mixta a otro nivel de desarrollo. Se destaca su labor gerencial en un sector complicado e injustamente atacado por fuerzas externas que pretenden desestabilizar las economías de los países emergentes que soportan sus economías de la extracción de productos minero energéticos; Bayón ha sabido enfrentar la situación con dos herramientas fundamentales: sostenibilidad y rentabilidad de la empresa más importante del país, no solo porque responde por casi 15% de los ingresos corrientes de la Nación, sino porque no se ha quedado quieto en el mercado colombiano, ha ido más allá invirtiendo en países como Brasil, México o Estados Unidos. La rentabilidad de Ecopetrol es histórica para casi 300.000 de tenedores de sus acciones en el mercado secundario.

La empresa mixta es hoy líder en pilotos de extracción de crudos no convencionales con programas verdes avalados por las comunidades, lo que la mantiene como una de las compañías más responsables en asuntos de sostenibilidad. En su aporte a la innovación y desarrollo, es la compañía líder en patentes, en un país en donde esa asignatura está olvidada. Por todo lo anterior, grosso modo, es muy merecida esta distinción y obliga a la alta gerencia de la empresa a mantenerla lejos de los apetitos politiqueros que la saquearon en administraciones pasadas o la tuvieron como caja menor de los gobiernos de turno, una actitud saqueadora y extractivista que hizo que Colombia nunca sintiera o se beneficiara de las bonanzas petroleras que cambiaron el rumbo de las economías emergentes.

 

A la luz de las cifras, ningún sector productivo es más importante que el energético: representa $24 billones solo en regalías; 7% del Producto Interno Bruto; 55% de las exportaciones; 38% de la inversión extranjera y más de 15% de los ingresos corrientes de la Nación. Pero lo más interesante de toda el papel que juega la energía es que es transversal a los demás sectores y dorsal para desarrollar cualquier industria. Sin energía no hay futuro, no habrá exportaciones, ni educación de calidad ni mucho menos calidad de vida y bienestar. El país económico, con el Gobierno Nacional a la cabeza, debe reforzar sus políticas de protección y desarrollo de la potencia energética que somos. Sin un buen manejo del petróleo, el gas, las hidroeléctricas y todas las fuentes renovables, simplemente el país no tiene la tracción que necesita para crecer a tasas superiores de 5%, cifra mágica que convierte el desempleo en empleo y pasa millones de familias de ingresos bajos a ingresos medios.

La energía es el futuro de la economía colombiana y son las empresas públicas y privadas de este sector las llamadas a convertirse en los cimientos de un país mucho más pujante. Ecopetrol es un poco de todo eso: es petróleo, es gas, es parques eólicos y solares. Si no hay buen manejo de esta empresa, habrá una clara involución que debemos evitar.

Tomado de La República