Sandra Forero es la primera mujer que preside el Consejo Gremial Nacional, en momentos de reformas económicas, protesta social y cierta retórica antiempresarial. Apuesta porque el país mire más a las regiones, y los empresarios pongan más la cara y presenten sus logros sociales.

SEMANA: En los 27 años que tiene el Consejo Gremial Nacional, usted es la primera mujer que llega a la presidencia. ¿Qué significado tiene este nombramiento y cuál es la impronta que quiere dejar?

SANDRA FORERO: Como presidenta del Consejo Gremial, soy la muestra de que Colombia ha ido avanzando y de que estamos haciendo el tránsito hacia un país con mayor equidad de género. Para mí esto implica un gran reto: contribuir a profundizar todos aquellos temas que permitan cerrar brechas en temas de género. Hoy más mujeres estamos en cargos muy importantes, pero así mismo debemos mejorar las condiciones de las mujeres trabajadoras de todos los niveles. En el último censo vimos que creció al 40 por ciento los hogares con mujeres cabeza de familia, que en 2005 era de cerca de 30 por ciento. El reto ahora es trabajar para que tengan mejor educación, inclusión laboral y financiera, y condiciones para cumplir un papel integral.

“El tejido empresarial que tenemos es muy diverso y debe comunicarse mejor. Por eso las empresas tienen que contar lo que están haciendo por el país”.

SEMANA: La protesta social que arrancó en el país hace un par de meses ha dejado en evidencia un gran sentimiento antiempresarial, ¿esto le genera preocupación?

S.F. Lo que percibo es que se está debilitando en Colombia la imagen de las instituciones. Uno mira las encuestas y no solo los empresarios –también el Congreso, la justicia, la política, los militares, los medios– están siendo muy cuestionados. El desafío es fortalecer la confianza en las instituciones, y esto es una tarea de todos. En este sentido, el papel de los empresarios y de los gremios se vuelve fundamental: debemos trabajar como país para fortalecer la institucionalidad, de la cual hacemos parte los gremios y los empresarios.

SEMANA: ¿Cómo están abordando este tema?

S.f.: Este ha sido uno de los temas de reflexión profunda al interior del Consejo Gremial. Pero no lo estamos abordando solo ahora; hace varios meses comenzamos a plantearnos cómo abordar este tema. La sumatoria de las encuestas, las marchas, y en general la voz de la calle, nos ha llevado a una profunda reflexión para ver cómo podemos complementar nuestro trabajo, lo que estamos haciendo ahora, con lo que pide la sociedad.

SEMANA: Los empresarios han sido muy cuestionados en el marco de las protestas, ¿qué hacer para recuperar la confianza?

S.F.: Una cosa que no se puede perder de vista es que en las protestas se habla mucho de los grandes empresarios, cuando en realidad el perfil de nuestro empresariado colombiano corresponde en su mayoría a emprendedores pequeños o negocios que empiezan a fortalecerse. El tejido empresarial que tenemos es muy diverso. Seguramente habrá que mejorar la comunicación. Estamos buscando que los empresarios hablen más; que cuenten mejor lo bueno que están haciendo por el país, por sus trabajadores, por sus comunidades. También habrá que generar unas condiciones adicionales en beneficio de los empleados.Muchas cosas que se están pidiendo en las marchas ya están ahí, y seguramente habrá que complementarlas y hacer más cosas por los trabajadores en el marco de un desarrollo sostenible.

SEMANA: ¿Por qué ha sido difícil que la sociedad perciba el aporte de los empresarios?

S.F.: Las empresas están creando empleo formal y de calidad; responden en materia tributaria, de sostenibilidad, de formación de los trabajadores. Lo anterior nos debe llevar a una reflexión: ¿por qué esto no lo está viendo la sociedad? Y ahí entra un componente muy importante que se ha hecho evidente en esta discusión nacional: el papel de los jóvenes. Seguramente se ha generado una distancia entre el empresariado y los jóvenes, en parte porque ellos son hoy los más afectados por falta de un empleo formal y de calidad. Para el empresariado, la tarea fundamental será volver más inclusivo el empleo para las mujeres y los jóvenes. Habrá elementos y fórmulas que tendremos que descubrir e implementar para mejorar en este aspecto.

SEMANA: El papel de los gremios también ha sido cuestionado. ¿Cómo lograr que se comprenda mejor su labor?

S.F.: La función del gremio es representar un sector para garantizar sus condiciones de crecimiento, manteniéndose siempre muy cerca del interés general y dando los argumentos para suscitar unas propuestas que permitan ese crecimiento. Los gremios somos representantes de los empresarios y las empresas, que a su vez son la base del crecimiento económico. La crítica es que los gremios hacen propuestas, pero esa es la tarea. Lo importante es hacer propuestas sustentadas, y eso es lo que hacemos, eso no está mal. Lo esencial es que todos los actores estén representados en la discusión de la política pública. Por eso ahora, con el diálogo nacional y las conversaciones que surgieron a raíz de las marchas, desde el Consejo Gremial dijimos que es muy importante que se abra ese diálogo para que nos oigamos todos.
SEMANA: ¿Cómo ve la perspectiva de crecimiento para este año?

S.F.: Venimos con unos indicadores positivos y somos objetivamente realistas. Crecimos el último trimestre del año pasado; la inversión ha venido en ascenso, al igual que el consumo. Con estas bases creo que se están dando las condiciones para proyectar un 2020 con un crecimiento de 3,5 por ciento. Es de los mejores de América Latina, pero no es suficiente, y ojalá fuera más. Aunque hay dos grandes retos: claramente la generación de empleo, y segundo, lograr un repunte en la confianza en general. Este es un desafío no solo desde el lado empresarial, sino de todos como país. Minar la confianza nos hace daño a todos, inclusive a los que están marchando y pidiendo muchas cosas. Si insisten en que no haya reformas, generaremos mucha desconfianza.

SEMANA: ¿Qué sectores son los que van a jalonar este año el crecimiento de la economía?

S.F.: El año pasado el crecimiento estuvo impulsado por el sector financiero, el crédito, la inversión y el consumo, pero el desempleo se convirtió en el gran riesgo.

SEMANA: ¿Cuáles son los temas en los que quiere enfocarse desde su presidencia en el Consejo Gremial?

S.F.: He insistido en que debemos trabajar para poner más foco a las regiones. Todo lo que pasa en las regiones nos debe mover a la acción: allá está el colombiano insatisfecho, algunas veces inseguro, que le da incertidumbre frente a lo que pasa con la economía. El trabajo de todos es llegarle allá, al colombiano de a pie, para que se sienta tranquilo con su trabajo, tenga mejor calidad y más formalidad.

“Se están dando las condiciones para proyectar un 2020 con un crecimiento de 3,5 por ciento. Es de los mejores de América Latina”.

SEMANA: Este es el año en que llegan los nuevos mandatarios regionales, ¿qué temas cree que deben tener prioridad?

S.F.: En las regiones pasa todo. Allá es donde está la gente, la actividad económica. Y aunque este es un país descentralizado, hay una debilidad institucional enorme, y lo digo con respeto. Son más de 1.000 municipios y cada alcalde es autónomo en su territorio, pero no los podemos dejar solos. No se trata de quitarles su autonomía, sin embargo, tiene que haber un fortalecimiento institucional en lo regional. Allá es donde se toman las decisiones para garantizar la inversión. Los planes de inversión son en promedio de 70 billones de pesos, que deben ejecutarse en bienes públicos, salud, educación, vías, y eso bien invertido mueve la economía. Mucho del crecimiento de este año depende de nuestros alcaldes; de que haya sensatez, criterio y se comporten como gerentes urbanos. Si hay algo que está funcionando bien, que siga funcionando y no empiecen a cambiar y frenar proyectos, porque ahí se frena la inversión.

SEMANA: Ya comenzó la discusión de las reformas pensional y laboral, ¿cómo avanzar?

S.F.: En el Consejo Gremial hay un consenso de que las propuestas deberían ponerse de una vez sobre la mesa porque han empezado a salir distintas iniciativas aisladas que generan ruido y afectan una discusión seria. El tiempo está corriendo, y los problemas en los frentes laboral y pensional están superdiagnosticados. En lo laboral, mucho de lo que pasa con la informalidad se puede solucionar con la reforma. También buena parte de lo que se ha pedido en las marchas se puede resolver con la reforma. Pero, curiosamente, en los más de 100 puntos hay un rechazo a las reformas laboral y pensional. Esa es una gran paradoja, y demorarlas o no hacerlas le hace un daño enorme al país.

Alberto Espinosa

Semana