Tomado de Portafolio 

Pensar en que sea el Estado quien pueda prestar los servicios no dio resultado en el pasado y no lo está dan- do en el presente.

Estamos preocupados al escuchar voces de desaliento y desesperanza frente a la situación actual, pero más intranquilos por la intención de irse del país de ciudadanos, empresarios e inversionistas, de llegar a ganar cualquier candidato que proponga realizar cambios extremos sobre el sector productivo, seguridad jurídica y propiedad privada. Esto sería gravísimo para nuestra economía, afectando la generación de empleo y desatando una crisis económica y de descomposición social como la que están viviendo países vecinos.

Los servicios públicos, TIC y TV somos instrumentos de equidad y nivelación por lo alto en nuestra sociedad. Defendemos lo que hemos avanzado en cada rincón del país; obviamente abiertos a escuchar y generar cambios que representen mejoras en la prestación. Como lo hemos dicho reiteradamente, bienvenidos los mínimos vitales financiados, pero no por las empresas, sino encontrando la adecuada fuente de recursos. Es totalmente contraproducente la gratuidad, porque esto termina yendo, paradójicamente, en contra de los más pobres y de quienes no cuentan aún con el servicio.

El diálogo con el gobierno que llegue será nuestro credo, defendiendo la sana competencia e interacción entre lo público, mixto y privado, la seguridad jurídica y la propiedad privada. Pensar solamente en que sea el Estado quien pueda prestar los servicios no dio resultado en el pasado y no lo está dando en el presente. Estamos comprometidos en la lucha contra la corrupción y seremos implacables con las propuestas populistas que afecten la continuidad, calidad, sostenibilidad financiera y gestión ambiental en nuestro sector.

No debemos olvidar nuestra historia de casi treinta años, con las leyes 142 y 143 de 1994 en servicios públicos y 1978 del 2019, actualización de TIC, con buenos indicadores, producto de un esfuerzo colectivo entre gobiernos, empresas y ciudadanía, construyendo sobre lo construido. De lo contrario, estaríamos nuevamente ante el Complejo de Adán, donde la creación empieza con uno.

No tiene sentido que algunos candidatos no reconozcan y valoren las cifras de crecimiento, cobertura y PIB que hoy son históricas. Pero lo más triste es que la población desinformada no controvierta las propuestas, y al contrario las valide con su voto, ratificando el aforismo del ‘que nada sabe, nada teme’.

En mi caso, gane quien gane, puedo decir que, representando el sentir de la gran mayoría de empresarios colombianos, nos quedaremos a trabajar y a defender lo que con gran esfuerzo hemos construido, tendiendo puentes para desactivar la absurda polarización y confrontación de clases que no nos está conduciendo a ningún puerto seguro. Si lo que queremos es un país más incluyente, equitativo y productivo, como dice la canción, “amo esta tierra donde nací, soy colombiano hasta morir. En tiempos buenos, en tiempos malos, por lo que amo me quedaré aquí”.

¡Lo bueno cansa y lo malo amansa!

CAMILO SÁNCHEZ ORTEGA
Presidente de Andesco