Tomado de Portafolio

Evitemos contagiarnos de desesperanza y pesimismo, no caigamos en soluciones milagrosas, sin prueba.

ara lograr la reactivación económica, ha sido fundamental el rol empresarial, desde el más grande hasta el microempresario más pequeño han puesto su granito de arena.

Las cifras macroeconómicas muestran que pronto estaremos en una situación similar a la prepandemia, donde siempre hemos tenido dificultades estructurales como en el empleo, venimos recuperando casi todas las plazas perdidas. Se espera que este año terminemos mejor que el promedio latinoamericano.

Lo anterior se debe en gran parte al ¡Todos ponen! Por un lado el Gobierno con sus programas sociales y subsidios de choque, y por el otro los empresarios proponiendo incrementos del salario mínimo por encima del 10 %, incentivando la demanda agregada y manteniendo el poder adquisitivo, aportando más del 70 % de los ingresos de la última reforma tributaria y evitando con ello gravar la canasta familiar; también está la ciudadanía, entendiendo que los bloqueos y manifestaciones incendiarias no llevaban a una solución sino que incrementaban la crisis, por lo que presionaron para suspenderlas por el bien de todos.

Avanzamos sin desconocer problemas de inequidad y corrupción; hay que seguir construyendo sobre lo construido y evitar, por desesperación, tomar decisiones apresuradas que nos lleven a dar un salto al vacío en las próximas elecciones tanto de Congreso como Presidenciales.

Querer cambiar el modelo económico puede poner en riesgo nuestra democracia escogiendo proyectos populistas que en nuestro vecindario y en el mundo no dieron resultados, peor aún, incrementaron los males que esperaban desterrar, enquistando la corrupción al imponer regímenes autoritarios disfrazados de democracia.

No olvidemos que la esperanza de vida ha aumentado; la atención básica en salud, con todo y sus problemas, es casi universal; la educación primaria y secundaria tiene oferta gratuita oficial, con ampliación en educación superior; los servicios públicos y comunicaciones tienen casi cobertura total; las infraestructuras y transporte masivo siguen mejorando en todo el país; la agricultura se ha venido tecnificando -falta mejorar su comercialización eliminando tanta intermediación-; esto mencionando solo algunos sectores. Los avances son producto de la acción de muchos gobiernos, partidos y ciudadanía.

Por supuesto que hay que bajar los niveles de pobreza que siguen siendo altos, pero sin poner todo en riesgo. No hay excusas para dividir al país en una lucha de clases en la que todos perderemos menos el caudillo que la genere. No caigamos en la narrativa peligrosa donde los empresarios y el sector productivo son los malos del paseo, mostrados en la percepción de desfavorabilidad en las últimas encuestas con tan sólo 40%, lo que hace necesario y justo mostrar la realidad.

Evitemos contagiarnos de desesperanza y pesimismo, no caigamos en soluciones milagrosas, sin prueba. Vale recordar el viejo refrán que dice ‘lo bueno cansa y lo malo amansa’, que podría aplicarse, hoy más que nunca, a nuestra sociedad. Afortunadamente, seguimos teniendo un sector empresarial y productivo que jamás se rinde y siempre da la cara.

CAMILO SÁNCHEZ
Presidente de Andesco.