Tomado de El Nuevo Siglo 

La calificadora Moody’s Investors Service destacó como positivos los nuevos contratos para proyectos de energía solar del sector eléctrico de Colombia.

La firma sostuvo que estos proyectos reducirán la vulnerabilidad del país a las interrupciones en la capacidad de generación hidroeléctrica mediante la diversificación de la capacidad instalada.

Respecto a los contratos para desarrollar 11 proyectos solares fotovoltaicos con una capacidad combinada de 796,3 megavatios durante la tercera subasta de energía renovable del país, realizados por la Unidad de Planificación Minera y Energética (UPME), la calificadora respaldó esa medida.

Sostuvo que según el Ministerio de Minas y Energía de Colombia, los proyectos ganadores representarán una inversión de alrededor de $3,3 billones, y deben estar operativos a partir de enero de 2023. Los ganadores de la subasta incluyen Empresas Públicas de Medellín E.S.P., la subsidiaria de Enel Green Power de Enel Americas S.A., Celsia S.A. y Canadian Solar Inc.

Sostuvo la agencia que el resultado de la subasta es positivo para el sector eléctrico de Colombia porque le permitirá satisfacer la creciente demanda de electricidad impulsada por la recuperación económica del país, al tiempo que reduce la vulnerabilidad del país a las interrupciones en la capacidad de generación hidroeléctrica al diversificar la capacidad instalada.

Al analizar la situación del sector, señaló que en 2020, Colombia tuvo 19,2 gigavatios (GW) de capacidad instalada total, lo que refleja su pequeña matriz energética y la sensibilidad del mercado a los problemas de disponibilidad específicos de los activos. Ituango, una gran central hidroeléctrica, retrasó el suministro de 1,2 GW de capacidad instalada a la red después de experimentar un deslizamiento de tierra en abril de 2018.

Dependencia

El aumento resultante de la presión sobre los precios de la energía ilustró la vulnerabilidad del mercado y la gran dependencia de la disponibilidad del proyecto. Si bien la subasta busca aumentar la capacidad instalada, las líneas de transmisión limitadas que conectan regiones con abundantes recursos con áreas de demanda concentrada seguirán siendo un desafío crediticio clave.

Considera la calificadora que el crecimiento de las energías renovables no hidroeléctricas fortalecerá la resiliencia de las fuentes de energía de Colombia a raíz de los eventos climáticos severos.

Este tipo de energías renovables representaron el 71% de la capacidad en Colombia en 2020. Pero el 66% de la capacidad eléctrica instalada de Colombia proviene de la energía hidroeléctrica, mientras que las energías renovables no hidroeléctricas representan solo el 6%.

“Estimamos que es probable que la participación general de las energías renovables no hidroeléctricas en Colombia aumente a alrededor del 15% para 2025, un incremento significativo del 1% en 2018, pero aún bajo en comparación con otros países de América Latina.

Diversificación

En su análisis, Moody’s sostiene que la diversificación renovable reducirá la probabilidad de aumentos de tarifas relacionados con eventos climáticos de El Niño o La Niña, que pueden afectar la generación de energía hidroeléctrica.

Los precios de la energía aumentaron durante la primera mitad de 2020, cuando Colombia experimentó condiciones de sequía severa. Un aumento en la capacidad no hidroeléctrica será positivo para el sector eléctrico colombiano porque diversificará la matriz de generación y mejorará la estabilidad de precios durante sequías o inundaciones.

El precio promedio en esta ronda de subastas de $155.8/kWh (US$$0,041) fue significativamente superior al logrado en la subasta de octubre de 2019, $95/kWh (US$0,026), cuando la UPME asignó 1,3 GW de capacidad de generación de energía solar y eólica en el país.

Considera que uno de los riesgos que debe enfrentar el país, son los costos más altos de los paneles solares para desarrollar este tipo de energía, debido principalmente al transporte y la escasez de materias primas utilizadas en la fabricación de paneles solares.