Tomado de Portafolio 

Todo el mundo quiere que se recojan los residuos y se dispongan y que las tarifas no suban.

El país ha avanzado significativamente en la gestión integral de los residuos sólidos, combinando disposición final, separación en la fuente, aprovechamiento, reciclaje, entre otros.

Los rellenos sanitarios tienen vida útil y cuando ésta se vence o está por cumplirse surge el dilema de en dónde realizar una adecuada disposición.

Este es el caso del relleno ‘El Carrasco’ que sirve a 16 municipios de Santander, incluida el Área Metropolitana de Bucaramanga. Es importante indicar que desde hace casi diez años ha habido órdenes judiciales instando a su cierre.

Todo el mundo quiere que se recojan los residuos y se dispongan y que las tarifas no suban. Pero eso sí, nadie quiere tenerlos cerca, lo que se conoce como la cultura NIMBY (por las siglas en inglés de “No en mi patio trasero”) o más coloquialmente “Sí, pero no aquí”.

Para muchos usuarios los residuos son recolectados en sus casas y pare de contar, sin tener conciencia de que hay que tener un sitio adecuado para su disposición, asunto que demanda planeación y cumplimiento de normas técnicas y ambientales. Hoy el 96,4% de los residuos son llevados a rellenos sanitarios, dejando atrás los botaderos a cielo abierto.

Según la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, a 2019, el 5,9 % de las toneladas que se producen en el país se llevan a sitios con vida útil menor a 3 años y el 54% entre 3 y 10 años. Esto es alarmante y si no se toman las medidas adecuadas y oportunas tendremos, más temprano que tarde, muchos problemas.

Las tendencias mundiales y de Colombia apuntan a transformar los rellenos en parques tecnológicos ambientales, minimizando los impactos y fomentando la participación comunitaria en educación ambiental, transformación de residuos, cadenas de comercialización, entre otros.

Es inaplazable la revisión de los casos de rellenos que a corto plazo requieren ampliación o cambio de lugar. Si bien es responsabilidad local, se necesita la articulación de todos, incluyendo al Ministerio de Vivienda y Agua, la SSPD, los empresarios y la voluntad de los ciudadanos para lograr acuerdos y no proponer soluciones inviables; estas deben apuntar a sitios regionales aprovechando economías de escala, minimizando impactos y generando incentivos a los municipios receptores de los residuos y a los usuarios.

Es importante que las decisiones judiciales tengan en cuenta todas las variables para no generar situaciones sin salida.

El sector empresarial de aseo y gestión de residuos está listo para aportar a las soluciones sobre la disposición final, donde los rellenos sanitarios siguen siendo una parte integral e importante para la salud pública y el desarrollo de la región.

Lo que está pasando en Santander y como se solucione será el camino que seguramente tomará el resto del país. ¡Cuando veas que están en remojo las barbas de tu vecino, ten la certeza que las próximas pueden ser las tuyas!

Camilo Sánchez Ortega
Presidente de Andesco