Tomado de El Tiempo

Por primera vez, el país cuenta con un panorama del pasado, frente y futuro de la fauna y flora, así como los ecosistemas terrestres y marinos. Un documento de más de 2.000 páginas llamado ‘Evaluación nacional de biodiversidad y servicios ecosistémicos’ que fue lanzado ayer por el Instituto Humboldt con el apoyo de Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (Ipbes) y la ONU, y que muestra el grave deterioro de la biodiversidad nacional.

Al menos 100 expertos temáticos, entre sabedores de pueblos y comunidades indígenas, negras, afrodescendientes, palenqueros, raizales, campesinas y locales de todas las regiones de Colombia, se encargaron de construir los seis capítulos temáticos que repasan el estado de la biodiversidad en Colombia.

Por cerca de cuatro años, los investigadores dedicaron al menos 93.000 horas de trabajo voluntario con el fin de reunir y analizar más de 1.500 fuentes de información científica secundaria, asociada a ecosistemas terrestres, de agua dulce, costeros, marinos e insulares, para elaborar la ‘Evaluación nacional de biodiversidad y servicios ecosistémicos’.

En síntesis, este documento reúne datos estratégicos sobre el estado y las tendencias de la diversidad biológica ligada al bienestar de los colombianos, evidenciando trayectorias de cambio y futuros posibles del país, el que tendrá vigencia hasta el 2050.

El texto expone que la población colombiana pierde anualmente 3,3 años de vida saludable por factores ambientales, lo que significa un costo de casi 10 billones de pesos al año. Y que la contaminación de aire y agua causó 7.600 muertes prematuras en el 2010, con unos costos que ascendieron al 2 por ciento del PIB anual. De ahí la importancia de que los tomadores de decisiones tengan en cuenta este documento.

Para Wilson Ramírez, copresidente de la ‘Evaluación nacional de pérdida de biodiveraidad y servicios ecosistémicos’, uno de los resultados más importantes del documento se relaciona con el declive constante de la pérdida biodiversidad. “El capítulo de los escenarios hacia el futuro en Colombia entre 2020 y 2050 preocupa. Se requieren cambios transformadores, pero no solo del Gobierno Nacional, sino como sociedad”, dice.

 

En el resumen del documento –aún no está disponible la versión completa– se exponen algunos datos generales que evidencian esa alarma de los científicos que participaron en la evaluación.

Por ejemplo, en términos de peces, de 2002 a 2017 el país pasó de 34 a 53 especies de peces de agua dulce con algún tipo de amenaza. Mientras los peces de mar pasaron de 28 a 56. De las 490 especies de peces de agua dulce de interés pesquero u ornamental reportadas para Colombia, el 9,6 % (47 especies) presenta algún grado de amenaza.

En cuanto a los páramos, a nivel nacional el 15 % de estos ecosistemas se encuentra hoy degradado. Los motores antrópicos de cambio y degradación se relacionan mayoritariamente con actividades de ganadería y agricultura (principalmente papa), minería de oro y carbón, y en menor parte, con construcción de obras y cacería.

También queda otro dato preocupante: el 40 % de la superficie continental presenta algún grado de degradación de suelos por erosión. Cerca del 50 % de los focos de erosión están localizados en el área hidrográfica Magdalena-Cauca.

Alrededor del 24 % de las zonas del país con características de humedal han sido transformadas. En zonas de inundación periódica, como La Mojana, la transformación puede ser superior al 40 % en algunas áreas.

En términos de deforestación, los científicos advierten que continúa en aumento; para 2030, Colombia podría perderse alrededor de 1,5 billones de pesos del producto interno bruto (PIB).

Y, según estimaciones del BID, en 2014 se contaba con 58,8 millones de hectáreas de bosque, mientras que para 2030 la cifra podría reducirse a 48,8 millones de hectáreas.

Poca y débil información científica disponible

Entre las evaluaciones hechas por la Ipbes, Colombia es el primer país en publicar su ‘Evaluación nacional de biodiversidad’, tras un proceso iniciado a la par con Camerún, Vietnam, Etiopía, Azerbaiyán, Bosnia-Herzegovina, Granada y Camboya.

Pero son relativamente pocas las investigaciones disponibles sobre la evaluación del estado actual de la diversidad biológica en el país, advirtieron los investigadores, que se basaron en información existente para elaborar el análisis. “La mayor parte del esfuerzo hecho, en términos de estudios de biodiversidad, se ha concentrado en la exploración de nuevas especies, con muchas menos iniciativas o estudios con énfasis en cuantificar o cualificar las pérdidas”, dice el documento.

Sobre los invertebrados terrestres, por ejemplo, se ha analizado solo el 0,3 % de las especies conocidas de mariposas, polillas, abejas, avispas, escarabajos y arácnidos. Para grupos biológicos, como los hongos, no hay muchos registros y estudios que indiquen su grado de amenaza o pérdida de especies.

“Numerosas especies de animales y plantas han desaparecido, otras están en estado crítico o están siendo amenazadas por la degradación de los ecosistemas por actividades antrópicas legales e ilegales. Sin embargo, solo se ha evaluado la pérdida real de una fracción pequeña de algunos grupos de animales y plantas, sin que se tenga conocimiento preciso de las pérdidas en ecosistemas, genes y funciones, información requerida para implementar medidas de conservación”, expone el documento.

Mencionan que la falta de información sobre el estado de las pesquerías impide tener un diagnóstico claro de los efectos de la sobrepesca y la pesca no selectiva en ecosistemas marinos y dulceacuícolas y de sus recursos por la falta de capacidad institucional del país. Precisamente, entre las recomendaciones que hace la evaluación, que ya está en manos del ministro de Ambiente, Carlos Eduardo Correa, se reitera la necesidad de continuar con el monitoreo y estudios para conocer más sobre el estado de la biodiversidad del país.

“Uno de los resultados más importante es que aunque Colombia ha hecho unos esfuerzos muy grandes por abordar la complejidad de estudiar la megadiversidad, no sabemos qué estamos perdiendo, porque tenemos muchos vacíos de información, conocemos menos del 10 % de la diversidad genética de las especies: 1% de especies de plantas, 4 % de especies de insectos, 8 % de especies de aves, 3 % de especies de peces, 12 % de especies de anfibios, 5 % de especies de reptiles y 5 % de especies de mamíferos”, le dijo a EL TIEMPO Clara Solano, copresidenta de la evaluación.