En Colombia, los que manejan el país tienen la cabeza enterrada en el suelo.

En las circunstancias generadas por la pandemia, es muy importante que las empresas piensen en la transformación digital y lo pongan en ejecución. McKinsey hizo una encuesta de empresarios y detectó que solo el 11 % cree que su forma actual de negocio va a ser viable hasta el 2023, mientras que el 64 % dijo que debe crear nuevos emprendimientos digitales.

Para meterse en el mundo digital hay que tener claro qué es la transformación requerida. Esto implica repensar o descubrir cómo la empresa debe usar la tecnología, sus empleados y los procesos para generar nuevos modelos de negocio y fuentes de ingresos, basados en las expectativas que sus clientes tienen sobre sus productos y servicios. Para lograrlo hay que diseñar un camino, establecer entregables y ser administrado con mente muy abierta pero estricta en su cumplimiento.

Los departamentos de las empresas se tienen que convertir en unidades transversales y entender e involucrarse en el proceso. Es importante alinear los objetivos de este proceso con las metas que se quieren lograr como negocio, y es fundamental que los empleados entiendan el alcance de lo que se debe hacer y que se involucren de lleno, para que todo quede en la misma página.

Las empresas que no empiecen a pensar en esto como propósito para un futuro cercano, teniendo claro qué se quiere y cómo se va a llegar allá, es casi seguro –o seguro, mejor– que van a ser consumidas por la competencia que sí lo haya entendido y realizado. No es comprar más computadores, es un cambio del chip empresarial, del uso de la tecnología, de un cambio digital en el pensamiento de sus empleados y de tener claro lo que se quiere lograr como negocio.

En Colombia, los que manejan el país tienen la cabeza enterrada en el suelo. Las superintendencias, poniéndole palos en la rueda al vehículo de la transformación; el Congreso, que no tramita las leyes que abren la puerta a aplicaciones digitales y a otras formas de prestar servicios como el transporte, son una muestra de que se nos está abriendo la brecha digital. Deben cambiar y reemplazar su chip de hace 100 años por uno actualizado.

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¿Autoatentado? Palabra usada en un trino por Gustavo Bolívar, al describir los balazos contra el avión en que viajaba el Presidente. Esto solo demuestra odio y torpeza de uno de nuestros senadores. Inaceptable.

GUILLERMO SANTOS CALDERÓN
guillermo.santos@enter.co

 

Tomado de El Tiempo