El Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio lanzó una estrategia que apunta a que las obras sean una realidad en menor tiempo para el beneficio de millones de colombianos que requieren con urgencia estos servicios públicos. Así lo hará.

Jonathan Malagón, ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio. Foto: Archivo Semana
Jonathan Malagón, ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio. Foto: Archivo Semana

Con el fin de agilizar los tiempos y estructurar mejor las iniciativas tendientes a brindar servicios de acueducto y alcantarillado en diferentes regiones del país, el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio lanzó una estrategia que apunta a que las obras sean una realidad en el menor tiempo para el beneficio de millones de colombianos, que requieren con urgencia estos servicios públicos.

Según el ministro de esta cartera, Jonathan Malagón, uno de los problemas que impide gestionar de manera oportuna y eficiente iniciativas de agua y saneamiento es la débil estructuración de los proyectos. Es así como el 70% de los que se presentan a evaluación no logran obtener concepto técnico favorable, situación que es incluso más crítica en los municipios categoría 5 y 6.

Los problemas de estructuración obedecen, entre otros factores, según el propio Ministerio, a consultorías técnicas débiles, interventorías deficientes, falta de soportes prediales, ausencia de permisos de intervención vial y requisitos o permisos ambientales sin aprobación por parte de las corporaciones ambientales, lo que impide que las iniciativas alcancen el concepto técnico favorable en la ventanilla única del Ministerio.

Otro factor que se relaciona con las dificultades en la estructuración es el número de reformulaciones que requiere un proyecto pese a haber obtenido concepto técnico favorable. Cerca de 8 de cada 10 iniciativas viabilizadas requieren algún tipo de reformulación una vez inician ejecución. Incluso, en la fase de ejecución ha habido proyectos que requirieron hasta 11 reformulaciones, con sus consecuentes efectos en tiempos de entrega de las obras y presupuesto.

Sin embargo, no solo la estructuración presenta problemas, el proceso de evaluación tiene falencias, principalmente asociadas a largos tiempos de evaluación (7 meses en promedio) y subjetividad del proceso. 

Para hacerle frente a dichas dificultades, el Ministerio reformó el proceso de evaluación en la ventanilla única, con tres premisas puntuales: mejor estructuración de proyectos, menores tiempos de evaluación y mayor transparencia en los procesos, informó Jonathan Malagón, ministro de esta cartera.

Con estas estrategias se impactarán unos 320 proyectos de agua potable y saneamiento básico, los cuales podrán aplicar a las modalidades de evaluación por etapas o por requerimientos, determinadas en la nueva estructura.

Malagón dijo que se estima que para este cuatrienio ingresen 900 proyectos adicionales formulados por los municipios, departamentos, Planes Departamentales de Agua y operadores de los servicios públicos. La meta del Minvivienda, es que en el cuatrienio se beneficien 10,8 millones de personas.

Municipios pequeños con mayores dificultades

Las mayores dificultades en la estructuración de proyectos se presentan en los municipios más pequeños y con menores capacidades técnicas, por lo que estos se beneficiarán en una mayor medida con las nuevas reglas de juego establecidas por el Ministerio. Para dichas regiones se plantea la evaluación por etapas, donde se presta asistencia técnica directa por parte de la entidad y acompañamiento permanente durante todo el proceso.

Según Malagón, se tiene previsto que la resolución entre en vigencia a finales de septiembre, sin embargo, desde hace tres meses se vienen realizando pruebas piloto al interior del Ministerio para lograr su apropiación en el equipo evaluador.

Según la Gran Encuesta Integrada de Hogares del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), para 2018 la cobertura de agua a nivel nacional era de 92% (para el sector urbano era de 97,9% y para el rural de 71,5%). En cuanto a la cobertura de saneamiento básico a nivel nacional, esta es de 88,6% (92,9% para el sector urbano y 73,9% para el rural). 

Si bien se ha registrado un avance importante en la última década, el país se ha propuesto alcanzar la universalización en 2030, lo que implica cerrar las brechas entre zonas urbanas y rurales y llegar a los hogares que aún no tienen soluciones de agua y saneamiento.

Según el Estudio Nacional de Agua 2018, se identificaron 391 municipios, en 24 departamentos, que son susceptibles al desabastecimiento por sequía. Según Malagón, de manera conjunta con el  Ministerio de Ambiente, están desarrollando un documento de lineamientos que permitan mejorar el conocimiento de fuentes alternas superficiales y subterráneas en los municipios susceptibles por desabastecimiento en temporada seca, con el fin de mitigar los posibles efectos.

Tomado de Semana Sostenible